jueves, 7 de abril de 2011

El mendigo en nuestras vidas

¿En qué momento de la vida de un ser humano se rompe el hilo de la cordura y la razón hasta dejarle caer en la desilusión de tal forma que desee dejar de vivir y matarse lentamente sin ilusión ni esperanzas? Cuando vemos a un mendigo en la calle nos preguntamos de qué forma llegó a ese estado una persona que alguna vez fue un bebé, un niño y un joven sano.  ¿Cuál fue su pensamiento al decidir quedarse en la calle sin abrigo ni ilusiones? ¿Fueron las circunstancias de la vida?

Este relato te mostrará la vida de un méndigo que fue arrastrado a un estado inhumano de vida y la forma en que esta persona salió de esta situación para lograr encontrar el camino nuevamente, aún sin tener recuerdos.  Te pondrás en sus zapatos y descubrirás que si él pudo superarse tú también lo puedes lograr.  De todas formas la solución no es difícil.  Puedes empezar de cero como lo hiciste el día en que naciste, sólo debes encontrar el detonante en tu interior que inspira a la creatividad.

Goteva

Una promesa de amor



T
omemos el timón de nuestro barco y dejemos de flotar a la deriva de un mar inquieto.  Si tu barca no tiene motor; rema con fuerza hasta atracar en el puerto de tu felicidad.  No te rindas a la adversidad y mira a tu alrededor que seguramente encontrarás personas que tienen una carga más pesada que la tuya.  Siempre encontrarás a quién tenderle la mano y algún día alguien te ayudará sin importar si te conoce o no.  La vida es un círculo de mágicos niveles. Y sólo en el nivel del mendigo aprenderás lo valiosa que es la vida. Vive, vive y deja vivir y encontrarás el camino exacto que te conduzca a la felicidad plena que es lo único que busca todo ser humano.

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